EPISODIO 3

Paco Bailo: «Los cantautores pusieron versos y notas que alimentaban la esperanza»

Paco Bailo: «Los cantautores pusieron versos y notas que alimentaban la esperanza»

Durante el franquismo, cercados por las "multas, cárcel y el exilio", los cantautores "invitaban a cambiar"

El cantautor o cantautora, es alguien que compone, escribe y canta sus temas. En principio como que solito o solita, se lo guisa y se lo come. Y a menudo con una guitarra como único acompañamiento o, todo un lujo, una armónica de complemento, como Bob Dylan, Neil Young o Donovan.

Y en esta sección presentada por Paco Bailo, vamos a recordar y homenajear a mujeres y hombres que en los tiempos duros, a veces con multas, cárcel y exilio, pusieron versos y notas que alimentaban la esperanza e invitaban a cambiar y mejorar el patio.

En aquellos años en este país no se podían decir ciertas cosas ni leer a ciertos autores, ni ver ciertas películas, ni exponer algunos cuadros, ni… muchas otras cosas.

En los 60 por la vecina Francia ya llevaban un tiempo grabando George Brassens, Jacques Brel o Leo Ferre, sus temas o los de algunos poetas. Y junto con algunos latinoamericanos como Atahualpa Yupanqui o Violeta Parra fueron unos referentes para gente que comenzaba a hacer parecido por aquí.

Ismael Peña, el cantautor que iba con Gloria Fuertes a los barracones de los barrios obreros a recitar

Ismael Peña vive en un pueblecito de Madrid y hace unos días tuve el gusto y honor de hablar por teléfono con él, y no me despido de poder entrevistarle en directo alguna semana de estas en este programa.
 
Sigue activo, vital y la mar de amable a sus 84 años. Este gran folklorista nació en Torreadrada (Segovia) en 1936, donde su madre llegó como maestra. Sigue estudiando en Cuéllar y marcha a Madrid.
 
Empezó a estudiar Derecho y Filosofía y Letras en Madrid. Con Gloria Fuertes se iban a los barracones de los barrios obreros a recitar y cantar, algo que se agradecía en aquellos años obscuros, Luis Pastor –otro vallecano– ensayaba con ellos y hasta un vergonzoso Víctor Manuel acudía por aquellas parroquias.
 
Pero Ismael fundó la tuna de Filosofía y aprovechando un encuentro que se celebraba en Niza allá que se fue para, en principio, escapar de aquellas mordazas.
 
Gracias a su amigo el pintor Eduardo Arroyo, refugiado por su antifranquismo en París, vive allí entre 1960 y 1970 donde conoce a los cantautores franceses, sudamericanos y realiza sus primeros recitales, basados en temas populares castellanos y en los cancioneros renacentistas españoles.
 
París era una eclosión de talento y pluralismo, tiempos de existencialismo e izquierdismo. Allí firma su primer contrato un uno de junio de hace 60 años y allí edita su primer disco en 1964 con romances y canciones tradicionales que acompañaron su infancia.
 
Se tituló “Canciones del pueblo, canciones del rey” y, al año siguiente, recibió el premio Charles Cross, que no lo recibe cualquiera.
 
Repitió el esquema en el siguiente trabajo: “Florilegios de España. Romances del XV y XVI y cantos populares” y “Apres le silence” de 1966 fue el siguiente y que aquí se publicó cinco años después con alguna canción prohibida.
 
Durante esos años, recorre Francia, Argelia, Suiza, Túnez, Marruecos, Bélgica y Grecia, donde lleva sus espectáculos de música popular y antigua. De vuelta a España, comienza a grabar discos sobre poetas. En 1976 participa en un LP antológico, Segovia Viva, con el maestro Marazuela y el Nuevo Mester de Juglaría.
 
En “Ismael en España” puso música a versos de Neruda, Alberti, Celaya, Miguel Hernández, Unamuno, Juan Ramón Jiménez,… 

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